Con languidez -como si por reclamar un recuerdo dormido te hubiera entrado sueño-, rememoraste la víspera de tu decimocuarto cumpleaños. Es temprano, el suelo de tu casa está muy frío, en camisón y zapatillas una Brezo adolescente llama a la puerta del despacho de don Emilio. De puntillas, pegada a un radiador, le dices que como regalo de cumpleaños quieres una barra espaciadora."Tú eres un científico", replica la impertinencia retórica de tu juventud. "Invéntame una barra como la de las máquinas de escribir pero más grande, que sirva para la vida. Que si yo la aprieto dentro del cine, por ejemplo, empiecen a aparecer asientos vacios entre mi butaca y la de al lado." Don Emilio contuvo, supongo, la impaciencia y te mandó a dormir.
"la escala de los mapas" (Belén Gopegui)
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