sábado, 27 de junio de 2009

mi primera muerte fue así

Quise llorar. Lloré. Tenía diecinueve años recién cumplidos y preferí pensar que lloraba por el humo de todas las cosas mías que estaba quemando. Armé un buen incendio de papeles, fotos y dibujos, para que no quedara nada de mí. Se llenó la casa de humo y yo me senté en el suelo y lloré. Después salí a recorrer farmacias y compré luminales como para matar a un caballo.
Ya había elegido el hotel. Mientras caminaba por la calle Río Branco, calle abajo, sentía que estaba muerto desde hacía horas o años, vacío de curiosidad y de deseo, y que sólo me faltaba cumplir con los trámites. Sin embargo, al llegar al cruce de la calle San José un automóvil se me vino encima y mi cuerpo, que estaba vivo, pegó un salto descomunal hasta la vereda.
Lo último que recuerdo de mi primera vida es una ranura de luz en la puerta cerrada mientras yo me hundía en una noche serena que no iba a terminarse nunca.

días y noches de amor y de guerra (Eduardo Galeano)

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